¿Fuí desagradable?
¿Hice un daño irreparable?
¿Por qué no vienes a salvarme?
Todos los minutos del día
y de la noche,
mis gritos de auxilio son escuchados desde muy lejos.
Soy un insecto? He perdido la cordura?
Por favor, no te alejes de mí, no me dejes sola.
Soy lluvia que cae, soy hueso hecho polvo, soy sola.
Envíame la oscura dama, la delgada, esquelética mujer
que nos lleva cuando ya no podemos sufrir más.
Que los demás disfruten de manjares y licores,
no me importa.
Sólo dame paz, paz, paz, y moriré tranquila.
La tierra tibia me acogerá feliz, estoy segura,
pues siempre he amado esta tierra.
No he simplemente sembrado, he puesto con amor las semillas
de muchas plantas, árboles, arbustos, y los he cuidado.
Cuando yo me haya ido, cuídame tú, por favor.
Ya no me importa que me hayas abandonado.
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