domingo, 16 de febrero de 2014

Ver.

La tarde medita
silenciosa,
el sol va apenas moviéndose.
La tarde cae, mis ojos ya no ven bien los colores.
Un solo ser humano es la humanidad,
y pienso en la ceguera como en un paraíso tranquilo.
¿Qué pensarán los demás?
Una brisa suave corre, de a ratos,
como para recordarnos que el otoño vendrá pronto.
Siento un murmullo atenuado. Va creciendo.
Son los niños que regresan del río.
Seguramente han pescado y están contentos.
Imagino los colores de uss ropas,
imagino la ocasión que conocí a Sara y veo su cabello rubio,
su sonrisa generosa, fresca, espontánea.
Ahora me queda imaginarlo.
La tarde cae. Ya no en silencio.
Voces infantiles vienen a contarme los acontecimientos del día.

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