enorme y glorioso
pájaros anidaban en sus ramas
comenzamos a ver aserrín
aserrín entre sus hojas, debajo del follaje
en la tierra donde su copa se proyectaba
y el nogal
-en realidad, un pecan-
fue muriendo de pie,
con los pájaros,
con los esqueletos de los frutos
una tormenta atroz acabó con él
y fue triste esa muerte
y terrible ver sus entrañas
llenas de canales y de insectos hambrientos.
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