Verano lejano
Esta mañana me levanté temprano.
Termo y mate en la mano
sali al patio helado
congelado, helado, frío derramado
como helado de limones.
Tenía que mirar un almácigo de días atrás,
conocer si algún rastro de hojuela
había intentado asomar.
Destapé la protección que tenía
para no ver más que negra tierra.
Curiosa, un cuchillo oxidado me ayudó
a intentar abrir la tierra y ver alguna semilla.
No pude hacerlo.
La tierra estaba dura, tan dura, impenetrable,
al compás del frío
la tierra se había helado como un bloque de cemento.
El frío helaba mis manos. Resignada,
volví dentro
con el mate y el termo ya impacientes.
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