Caminaba lentamente
en el amarillo bosque
donde se refugió todo el otoño.
Un árbol interrumpió mi paso.
Amarillo como el gingko, recto
y cubierto de follaje amarillo,
amarillo fresno,
te veo cuando en el frío del invierno
tejo y tejo para destejer más tarde.
Eres como mi padre y mi madre,
como si tú me hubieras engendrado.
Te abrazo, amarillo fresno de mi recuerdo.
A tus pies quisiera yacer siempre.
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